Calabaza en la cocina y belleza

Las aplicaciones de la calabaza en la cocina son infinitas (o casi). Su atractivo color y delicioso sabor convierten a la calabaza, en un ingrediente muy versátil tanto en platos salados como dulces.

Su característico color amarillo es debido a su riqueza en betacaroteno (provitamina A), o que es lo mismo, pigmentos naturales liposolubles de colores vivos, amarillentos y rojizos, mediante los que el hígado y el intestino delgado son capaces de generar vitamina A, nutriente esencial para nuestro organismo.

También es rica en vitamina C, y en menor cantidad, algunas vitaminas del grupo B. Entre los minerales que contiene cabe destacar su cantidad de Potasio, Magnesio, Hierro y Zinc. Toda esta riqueza en nutrientes la convierten en una buena fuente de antioxidantes.

Es baja en calorías (menos de 20 Kcal. Por cien gramos) y rica en agua y fibra soluble (mucílagos), por lo que suele estar indicada a las personas que quieren perder peso o mantenerlo, a no ser que la cocinemos frita o acompañada con grasas y/o azúcares añadidos. (Ya le dedicaré otro post). Pero eso no es todo:

La calabaza tiene propiedades diuréticas y depurativas. (El zumo de calabaza es un buen laxante y depurador del organismo).

Mejora la salud del cabello, uñas, piel, mucosas, huesos, dientes y vista (por su aporte en vitaminas).

Ayuda a fortalecer el sistema inmunitario (por su riqueza en antioxidantes).

Estimula la función del páncreas ayudando a regular los niveles de azúcar en la sangre.

Facilita las digestiones y mejora la salud intestinal. Gracias a su riqueza en mucílagos, tiene una acción suavizante y protectora de la mucosa del estómago, por lo que su consumo está indicado en caso de acidez de estómago, dispepsia (mala digestión) o gastritis, entre otras dolencias a la vez que favorece y regula el tránsito intestinal.

Además de sus múltiples propiedades saludables para el organismo, la calabaza puede servir como base para una mascarilla suavizante e hidratante para el cutis y hasta cabello. La forma de preparación es muy sencilla:

Se cuece 100 gramos de pulpa de calabaza durante 30 minutos.

Se mezcla  con una cucharadita de aceite de oliva virgen.

Una vez fría, se aplica por toda la cara o cabello si se desea. Se deja actuar 20 minutos y se retira con agua tibia.

Si queréis darle un efecto iluminador al rostro: mezclad los 100 gramos de pulpa de calabaza cocida con una papaya (sin semillas ni piel) y un huevo batido. Extendedla sobre el rostro y dejad actuar 10 minutos. Ya me contaréis los resultados!!!!

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